El pasado 15 de octubre, el monarca español Felipe VI entregó el Premio Planeta a Isabel Allende en una gala de Barcelona que contó con la presencia de alrededor de mil 300 asistentes. La distinción, que otorga un millón de euros reconoce a la escritora chilena por su novela La hora antes del alba cuya publicación está programada para el 4 de noviembre mediante una tirada inicial de 210 mil ejemplares.

El mismo día, Allende apareció en la sede de la Real Academia Española (RAE) en Madrid para presentar la obra, que vuelve a explorar la sombra de la dictadura chilena a través de la vida de Alba, una joven encarcelada que resiste la violencia y la tortura. La autora subrayó que, a diferencia de su anterior novela La casa de los espíritus esta nueva pieza no lleva el nombre del país, aunque su esencia está impregnada del suelo chileno.

Una novela que rehace la memoria de la dictadura

En La hora antes del alba Alba elige permanecer en la casa que simboliza Chile, a pesar del peligro que le representa el régimen militar. La casa funciona como una metáfora de la nación ofreciendo dos niveles de lectura: la historia personal de una mujer que sufre, ama y sobrevive, y la crónica del país bajo la opresión. Allende explicó que la protagonista mantiene viva la esperanza de reencontrarse con su amante guerrillero desaparecido durante los primeros días del golpe.

La escritora recordó que el proceso de escribirle a Alba la obligó a rescatar recuerdos de su propia infancia durante la dictadura, reconociendo que Chile siempre está presente en su imaginación aunque rara vez se mencione explícitamente. “Chile nunca está mencionado en La casa de los espíritus ni en ninguna de mis novelas, pero se supone que es la tierra a la cual siempre vuelvo”, declaró.

La visión de Allende sobre su obra y su edad

Durante la rueda de prensa posterior al anuncio, Allende comentó con humor que, a sus 84 años, “no he cambiado tanto. Yo no he madurado nada”. Aseguró que sus pasiones siguen intactas: “Me apasionan las mismas cosas, me enamoro del primero que va pasando, todavía me gusta Antonio Banderas. No he cambiado. En la escritura tampoco he cambiado”.

Los temas que siguen alimentando sus novelas son la solidaridad la resistencia y la capacidad de personas comunes para manifestar heroísmo inesperado. “Me gusta escribir sobre gente anónima que parece insignificante, que cuando se pone a prueba sale un heroísmo apabullante”, explicó, rememorando las redes de ayuda que surgieron al inicio del golpe militar.

Compromiso con la democracia y el recuerdo histórico

Allende también señaló que la experiencia de la dictadura ha definido su postura frente a la democracia. Reside en Estados Unidos, pero observa con preocupación el deterioro de las instituciones democráticas, afirmando que “las instituciones democráticas peligran”. Según ella, la fragilidad de la democracia es una de sus mayores inquietudes porque “sé lo que significa perderla y cuánto cuesta recuperarla”.

En la misma ceremonia fue premiado el guionista español Sergio Hernández Carrasco de 32 años, con el segundo lugar del Premio Planeta y una dotación de 200 mil euros por su novela La añoranza. Ambos autores aparecieron ayer ante los medios, y Allende, al ser interrogada sobre futuros proyectos, bromeó: “Tal vez el cuarto marido. No, el que tengo me funciona. De momento”. Concluyó que su prioridad es vivir tranquilamente, acompañada de sus perros y su marido.

Con más de 80 millones de ejemplares vendidos desde La casa de los espíritus Isabel Allende sigue siendo una de las voces más leídas del ámbito hispano. Asegura que el éxito de sus libros radica en la universalidad de las emociones y las relaciones humanas: “Mis libros funcionan porque hablo siempre de emociones y de relaciones, y eso son universales”. A pesar de su trayectoria, mantiene una constante incertidumbre creativa recordando que la primera novela la escribió con la “confianza del ignorante” y que ese temor la sigue impulsando a probarse a sí misma en cada proyecto.