En los últimos meses el Servicio de Agua Potable y Alcantarillado de Guadalajara (SIAPA) ha tenido que cerrar el flujo proveniente del Sistema Antiguo de Abasto Chapala-Guadalajara tras identificar 150 descargas irregulares de aguas residuales. La cifra se disparó cuando, en una sola semana, se detectaron 47 nuevos puntos contaminantes, de los cuales 50 ya fueron clausurados. Según el director de la Comisión Estatal del Agua (CEA), Luis Barboza Niño, el problema no recae únicamente en la industria; la propia CEA, el SIAPA, los municipios y los asentamientos conectados a la red comparten la responsabilidad.

Impacto del cierre y esquema de tandeo

El hallazgo obligó al SIAPA a activar, desde el 15 de octubre, un plan de tandeo o rotación del servicio que afecta a 627 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG). Ese mecanismo busca distribuir el escaso caudal disponible mientras se reparan los da-ños. El Sistema Antiguo aportaba alrededor del 19 % del caudal total que recibe la ciudad; su interrupción redujo notablemente la disponibilidad de agua potable.

Los residentes de la zona notan la degradación de la calidad: turbidez, coloraciones intensas y olores desagradables. Lupita Barrera, vecina de Jardines del Country, describió el agua como “un té de canela” y comentó que ha tenido que lavar los depósitos cada semana y añadir pastillas de cloro para mitigar el problema. Las estadísticas del SIAPA, obtenidas mediante solicitudes de transparencia, registran 6 564 quejas entre enero y septiembre de 2026, cifra que supera casi tres veces los 2 540 reportes del mismo período en 2023.

Obras de saneamiento y metas para diciembre

Paralelamente, el Gobierno de Jalisco ha puesto en marcha trabajos de desazolve y rehabilitación en la presa Las Pintas, ubicada en San Pedro Tlaquepaque, y en la presa La Calera. La CEA dispone de un presupuesto extraordinario de 100 millones de pesos para extraer cerca de 265 mil metros cúbicos de sedimentos, los cuales serán depositados en un terreno a 11 kilómetros de la presa. Además, se contempla la reparación de colectores dañados y la modernización del cárcamo de bombeo.

El gobernador Pablo Lemus Navarro ha presionado para que el sistema vuelva a operar antes de lo previsto. En una rueda de prensa el 20 de octubre, Barboza Niño indicó que el objetivo es restablecer hasta 2 500 litros por segundo provenientes de Chapala, con una reactivación gradual que debería estabilizarse en la primera quincena de enero, siempre que se corrijan los 77 puntos de descarga detectados en el tramo del canal de Atequiza y en la propia presa.

El propio Barboza Niño reconoció que, mientras disminuyen las quejas por mala calidad, aumentan los reportes de desabasto. La autoridad ha priorizado la salud pública sobre la cantidad de agua distribuida, una decisión que ha generado protestas y bloqueo de vialidades como Javier Mina y Periférico. Sin embargo, el gobierno ha anunciado la compra y renta de cisternas para abastecer a escuelas y colonias durante los periodos de disminución.

Diagnóstico, responsabilidades y futuro próximo

Ante la magnitud del problema, la CEA está elaborando un diagnóstico que permita identificar el origen de cada vertido, responsabilizar a los infractores y planear obras de rehabilitación. Gustavo Figueroa Cuevas, director del Organismo de la Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico de la Comisión Nacional del Agua, confirmó la cifra de 150 descargas y destacó que la falta de capacidad de los colectores, así como su deterioro, potencia los derrames.

El reto principal radica en cerrar los puntos de fuga y volver a sellar los colectores antes de que nuevas descargas emerjan. Mientras tanto, la población sigue enfrentando agua turbia y rotación de suministro, una combinación que pone a prueba la gestión hídrica de la región. La meta de diciembre, aunque ambiciosa, dependerá del ritmo de los trabajos de desazolve y de la capacidad de las autoridades para coordinar a los distintos entes involucrados.