En abril de 2025 entró en vigor la estrategia federal Vida Saludable cuyo objetivo principal es impedir la venta de productos ultraprocesados dentro de los planteles educativos de todo el país. En Jalisco, la secretaría de Educación Pública (SEP) ha supervisado que las cooperativas escolares cumplan con las nuevas disposiciones, logrando, según el secretario de Educación Juan Carlos Flores, cerrar el periodo de gracia sin registrar infracciones desde el ciclo escolar 2025-2026.

Aunque la normativa se ha aplicado de manera rigurosa dentro del recinto escolar, los datos publicados por la SEP en el informe “De las valoraciones a la construcción de comunidades saludables”, elaborado para el ciclo 2026-2027, revelan una realidad alarmante: cuatro de cada diez niños, niñas y adolescentes presentan sobrepeso u obesidad. Dicha cifra proviene de un censo nacional de salud que abarcó a 10.8 millones de estudiantes, lo que subraya la magnitud del problema más allá de la mera presencia de comida chatarra en los comedores.

Diagnóstico de la situación en Jalisco

El análisis de los expertos muestra que, aunque dentro de las escuelas no se comercializan productos con advertencias como “exceso de calorías”, “exceso de azúcares” o “exceso de grasas saturadas”, la alimentación que los menores consumen fuera del aula continúa siendo un factor determinante. En municipios como Guadalajara y Zapopan persisten puestos ambulantes que venden papas fritas, churros, salchipulpos y otros alimentos con alto contenido calórico y de sodio, directamente frente a los colegios.

María Teresa Gutiérrez, directora de Monitoreo de Indicadores en Mexicanos Primero insiste en que la solución requiere la intervención de autoridades de los tres niveles de gobierno, así como de la Secretaría de Salud. Señala que la vigilancia en los alrededores de los planteles debe intensificarse y que la participación activa de los municipios es esencial para cerrar las brechas que la normativa escolar deja abiertas.

Perspectivas de los especialistas

Osvaldo Cabrera Orozco, coordinador de la Licenciatura en Nutrición del CUAltos de la Universidad de Guadalajara destaca la necesidad de combinar la restricción de alimentos con la promoción de la actividad física. Propone aumentar los espacios de recreación y la presencia de profesionales de nutrición dentro de los centros educativos, además de impulsar dietas basadas en frutas, verduras, lácteos, carnes magras y huevo. Según él, la mala alimentación en la infancia está vinculada a la aparición precoz de diabetes, hipertensión y enfermedad renal, condiciones que antes se diagnosticaban mayormente en adultos.

El discurso de Cabrera resaltó que, aunque las familias disponen de menos tiempo para preparar alimentos frescos, una alimentación equilibrada resulta una inversión que previene costosos tratamientos médicos futuros. Por su parte, Gutiérrez subrayó que la colaboración interinstitucional es la única vía para que los programas de alimentación saludable alcancen a los menores de manera eficaz, y recordó que las escuelas de tiempo completo, cuyo modelo de comedor integral fue descontinuado en administraciones anteriores, podrían volver a ser una pieza clave.

La SEP continúa su campaña de orientación dirigida a padres y madres, buscando generar hábitos alimenticios adecuados en el hogar. Mientras tanto, las autoridades municipales están en diálogo con el Congreso de Jalisco para evaluar la posible promulgación de leyes que refuercen la vigilancia de los comercios situados en los alrededores de los colegios, extendiendo así el alcance de la norma Vida Saludable.

Para reducir los índices de sobrepeso y obesidad, será indispensable articular estrategias de educación, salud, deporte y regulación comercial, con el compromiso de todos los actores involucrados.